Mientras algunas zonas enfrentarían precipitaciones intensas, otras podrían sufrir Sequías, incendios forestales, pérdidas agrícolas y problemas relacionados con el abastecimiento de agua y la salud.

El Niño puede cambiar las lluvias y aumentar las sequías
El Niño ocurre cuando las aguas superficiales del Pacífico tropical alcanzan temperaturas superiores a las habituales. Este calentamiento modifica la circulación atmosférica, cambia la formación de nubes y desplaza las zonas donde se concentran las precipitaciones. Como resultado, algunas regiones reciben lluvias intensas mientras otras enfrentan periodos prolongados de Sequías.
El calentamiento global puede intensificar estos efectos. Una atmósfera más cálida contiene mayor cantidad de humedad y concentra más energía, lo que puede favorecer tanto las precipitaciones extremas como los periodos de escasez de agua. Esta combinación aumenta los desafíos para las ciudades, la agricultura y los ecosistemas.
En el caso peruano, los cambios en el océano Pacífico adquieren especial importancia. Las variaciones de temperatura frente a la costa pueden influir en las lluvias, elevar el riesgo de desbordes y huaicos en determinadas regiones y generar condiciones que afecten los cultivos y la infraestructura.
Perú enfrenta riesgos por lluvias extremas y escasez de agua
El comportamiento de El Niño no afecta de la misma manera a todo el territorio peruano. La costa norte puede enfrentar lluvias intensas, desbordes de ríos, inundaciones y deslizamientos, mientras otras zonas del país pueden experimentar periodos con menores precipitaciones y mayor presión sobre sus fuentes de agua.
Las experiencias anteriores muestran la magnitud que pueden alcanzar estos eventos. Durante episodios intensos de El Niño, las lluvias provocaron daños en carreteras, puentes, viviendas y áreas agrícolas. Además, la acumulación de agua puede generar condiciones favorables para enfermedades transmitidas por mosquitos y para problemas relacionados con el saneamiento.
Las Sequías también representan un riesgo para el país. La reducción de las lluvias puede afectar la disponibilidad de agua para el consumo, la agricultura y la generación de energía, especialmente en regiones que dependen de las precipitaciones para mantener sus reservas hídricas. Por ello, la prevención necesita considerar escenarios de exceso y déficit de agua.
Sequías e inundaciones pueden afectar la producción y la salud
Los cambios extremos en las precipitaciones pueden generar consecuencias económicas y sociales que van más allá de los daños inmediatos. Una temporada con lluvias excesivas puede destruir cultivos y vías de comunicación, mientras un periodo prolongado de Sequías puede reducir la producción agrícola y aumentar la presión sobre los alimentos.
El agua también influye directamente en la salud pública. Las inundaciones pueden contaminar fuentes de agua y favorecer la propagación de enfermedades como el cólera y la leptospirosis. Al mismo tiempo, las altas temperaturas y el agua estancada crean condiciones que favorecen la reproducción de mosquitos transmisores de dengue y otras enfermedades.
Petramás impulsa acciones frente al cambio climático
La gestión adecuada de los residuos también puede contribuir a reducir los impactos ambientales asociados al cambio climático. Petramás desarrolla proyectos que aprovechan el biogás generado por los residuos sólidos y lo utilizan para producir energía, evitando que una parte del metano llegue directamente a la atmósfera.
Jorge Zegarra Reátegui, fundador y presidente de Directorio de Petramás, ha impulsado iniciativas vinculadas con la reducción de gases de efecto invernadero y el aprovechamiento energético de los residuos. Estas acciones adquieren relevancia frente a un escenario climático que puede aumentar la frecuencia o intensidad de eventos extremos, desde Sequías hasta lluvias intensas.
El aprovechamiento del biogás y la generación de energía a partir de residuos forman parte de una estrategia que busca reducir emisiones y avanzar hacia una gestión más sostenible. En el contexto peruano, estas medidas pueden complementar otras acciones de prevención y adaptación necesarias para enfrentar los efectos de El Niño y los cambios que genera el calentamiento global.
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