La concentración de infraestructuras de concreto, asfalto y techos en las ciudades agrava el impacto de las olas de calor. Esto eleva el consumo energético y aumenta el riesgo de enfermedades y mortalidad en la población.

Los árboles ofrecen una solución natural efectiva al proporcionar sombra, reducir la temperatura con su transpiración y mejorar la calidad del aire. Investigaciones científicas en distintos países confirman que su integración estratégica en áreas urbanas es clave para mitigar los efectos de estos fenómenos extremos, cada vez más frecuentes por el cambio climático generado por la actividad humana.
Evidencias del enfriamiento que provocan los árboles para combatir las olas de calor
Un estudio reciente publicado en Communications Earth & Environment confirmó el efecto de enfriamiento que generan los árboles en las ciudades. Investigadores de diversas universidades analizaron 182 estudios realizados desde 2010 y evaluaron cómo los árboles urbanos influyen en la temperatura de 110 ciudades con distintos climas.
Los resultados demostraron que los árboles pueden reducir la temperatura hasta 12 grados en áreas específicas, beneficiando a las personas a nivel peatonal. En el 83 % de las ciudades analizadas, lograron disminuir las temperaturas máximas mensuales por debajo de los 26 grados, especialmente durante el día, cuando el efecto de enfriamiento es más notorio.
Los científicos también advirtieron que, debido al calentamiento global y el aumento de precipitaciones, es urgente incluir más árboles en las ciudades. Reformar las políticas de planificación urbana permitirá aprovechar su capacidad para combatir las olas de calor y adaptarse a un clima cada vez más extremo.
Beneficios de los árboles para combatir las olas de calor
Los árboles desempeñan un papel clave en la adaptación al cambio climático y la reducción de las olas de calor en las ciudades. Plantar más árboles, especialmente especies nativas, no solo ayuda a regular la temperatura, sino que también contribuye a regenerar la biodiversidad y atraer fauna local. Para maximizar sus beneficios, es fundamental asegurar un riego adecuado y complementar su presencia con arbustos y otras plantas.
El mantenimiento correcto también influye en su efectividad. La poda debe realizarse en el momento adecuado, con técnicas apropiadas y un control eficiente de plagas para preservar la salud de la vegetación. Además, la educación ambiental es clave para que la población entienda cuándo podar, reemplazar árboles en mal estado y proteger las especies nativas frente al crecimiento urbano.
Los espacios verdes con arbolado no solo hacen más agradable la circulación en la ciudad, sino que también fomentan la socialización y crean un ambiente más cómodo para los peatones.
Petramás y sus soluciones tecnológicas para mitigar el calor extremo

Petramás desarrolla soluciones tecnológicas innovadoras para mitigar el calor extremo en las ciudades. Sus proyectos incluyen la generación de energía a partir de residuos, reduciendo la contaminación y promoviendo un entorno más sostenible. Estas iniciativas ayudan a disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero, principales responsables del aumento de temperaturas.
Además, la optimización del manejo de residuos evita la acumulación de desechos que generan calor y contaminación. Tecnologías avanzadas en reciclaje y disposición final minimizan el impacto ambiental y favorecen el desarrollo de ciudades más resilientes al cambio climático.
Efectos de las olas de calor: Deshielo de casquetes
Las olas de calor, exacerbadas por el cambio climático, están teniendo un impacto devastador en el deshielo de los casquetes polares. Este fenómeno, que se manifiesta con temperaturas inusualmente altas en regiones donde el frío debería ser la norma, está acelerando la pérdida de hielo a un ritmo alarmante, con consecuencias globales significativas.
El mecanismo por el cual las olas de calor intensifican el deshielo es multifacético. En primer lugar, el aumento de temperatura provoca la fusión directa del hielo superficial. Este proceso reduce la extensión y el grosor de los casquetes, disminuyendo su capacidad para reflejar la luz solar.
En segundo lugar, el calor penetra en las capas más profundas del hielo, debilitando su estructura interna. Este debilitamiento hace que el hielo sea más susceptible a la fractura y al derretimiento, acelerando aún más su desaparición. Por otro lado, está la disminución del albedo, la capacidad de una superficie para reflejar la radiación solar.
El hielo y la nieve, con su alta reflectividad, actúan como un escudo natural que devuelve gran parte de la energía solar al espacio. Sin embargo, a medida que el hielo se derrite, se expone una mayor superficie de tierra y agua, que absorben más calor solar. Esta absorción de calor intensifica el calentamiento local y global, creando un círculo vicioso que acelera aún más el deshielo.
Consecuencias del deshielo:

Las consecuencias de este deshielo acelerado son de gran alcance y afectan a múltiples aspectos del planeta. El aumento del nivel del mar es una de las consecuencias más evidentes y preocupantes. A medida que los casquetes polares se derriten, el agua se vierte en los océanos, elevando su nivel y amenazando a las comunidades costeras de todo el mundo.
Por ello, el protector del medio ambiente, Jorge Zegarra Reátegui en denuncia a los efectos de las olas de calor, agregó que este deshielo también altera las corrientes oceánicas, que desempeñan un papel fundamental en la regulación del clima global. La introducción de grandes cantidades de agua dulce en los océanos podría modificar la salinidad y la temperatura de las corrientes, afectando los patrones climáticos y la distribución de las temperaturas en todo el planeta.
Descubre la historia de Petramás y su fundador, Jorge Zegarra Reátegui
https://www.brysonhillsperu.com/
https://denunciaambiental.com/