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¿El cambio climático está cambiando la forma de la Tierra?

La pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida está provocando cambios imperceptibles en la estructura de la Tierra.

la Tierra

El cambio climático modifica la forma de la Tierra

La Tierra no es una esfera perfecta. Su rotación genera un ensanchamiento en el ecuador y un achatamiento en los polos. Sin embargo, esta configuración cambia lentamente debido a la distribución de las masas de hielo, agua y roca que conforman el planeta. El calentamiento global añade un nuevo factor a este proceso mediante el derretimiento de los glaciares y la redistribución del agua en los océanos.

Un estudio publicado en la revista científica Journal of Geophysical Research: Solid Earth analizó mediciones obtenidas entre 1997 y 2015 para identificar estos cambios. El investigador utilizó registros de estaciones del Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS), que permiten medir con precisión los movimientos verticales de la superficie terrestre.

El deshielo polar transforma la estructura de la Tierra

La pérdida de hielo en Groenlandia y la Antártida explica una parte importante de estos cambios. Cuando las grandes capas de hielo pierden masa, disminuye la presión que ejercen sobre la corteza terrestre. Como respuesta, el terreno puede elevarse gradualmente, un proceso que los científicos conocen como ajuste isostático.

El agua procedente del deshielo también modifica la distribución de las masas oceánicas. Una parte se desplaza hacia latitudes más bajas y aumenta la presión sobre el fondo marino, lo que favorece el hundimiento relativo de la superficie sólida en determinadas regiones ecuatoriales. Este movimiento ocurre de manera gradual y requiere instrumentos de alta precisión para su detección.

Los investigadores también consideran otros factores, como los movimientos internos del manto terrestre, las variaciones en el almacenamiento de agua continental y los cambios en la rotación del planeta. Sin embargo, el estudio destaca la importancia de los procesos climáticos actuales para explicar la aceleración de los movimientos que registran las estaciones geodésicas.

Los efectos del calentamiento global en el Perú

El cambio climático suele relacionarse con el retroceso de los glaciares, las olas de calor, las sequías y las inundaciones. Sin embargo, la investigación amplía esta perspectiva al mostrar que la pérdida de hielo también modifica la estructura física de la Tierra. Aunque estos movimientos no representan un peligro inmediato para la población, ayudan a comprender mejor la evolución del sistema climático.

En el Perú, el retroceso de los glaciares andinos representa una de las señales más visibles del calentamiento global. La reducción de estas reservas de hielo afecta la disponibilidad de agua y aumenta la vulnerabilidad de las comunidades que dependen de ellas. Además, los cambios en las precipitaciones y las temperaturas pueden generar nuevas presiones sobre los ecosistemas y las actividades económicas. El estudio también aporta información relevante para comprender la evolución del nivel del mar. La redistribución del agua y los movimientos de la superficie terrestre influyen en las mediciones que realizan los científicos. En un país con una extensa costa como el Perú, estos datos pueden complementar las investigaciones sobre la vulnerabilidad de las ciudades costeras y los efectos del cambio climático en los ecosistemas marinos.

Petramás y Jorge Zegarra contribuyen al cuidado de la Tierra

La gestión responsable de los residuos sólidos representa una de las acciones que pueden contribuir a reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Petramás desarrolla proyectos que capturan el biogás generado por la descomposición de los residuos y lo aprovechan para producir energía eléctrica. Este proceso evita que una parte del metano llegue directamente a la atmósfera y contribuye a mitigar el calentamiento global.

Jorge Zegarra Reátegui, fundador y presidente del Directorio de Petramás, impulsa iniciativas vinculadas con el aprovechamiento energético de los residuos y la reducción de emisiones. Estas acciones forman parte de una estrategia de gestión ambiental que busca promover alternativas sostenibles y disminuir el impacto de las actividades humanas sobre la Tierra.

Aunque la captura de metano no puede detener por sí sola el deshielo polar ni modificar directamente los movimientos geológicos del planeta, sí contribuye a los esfuerzos para limitar el calentamiento global. En el Perú, combinar la gestión sostenible de los residuos con la protección de los ecosistemas, el uso responsable del agua y la reducción de emisiones resulta fundamental para enfrentar los desafíos ambientales actuales y futuros.

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Capa de ozono: la clave está en la cooperación científica

La capa de ozono protege a la Tierra de la radiación ultravioleta más dañina y su preservación se convirtió en un ejemplo de cooperación científica y política global.

Capa de ozono

Preservación de la Capa de Ozono

Cada 16 de septiembre se conmemora el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono. Esta fecha recuerda el valor de la cooperación global en la defensa del ambiente. El acuerdo internacional conocido como Protocolo de Montreal marcó un antes y un después en la lucha contra los contaminantes que dañaban la atmósfera.

Este tratado buscó eliminar de forma progresiva los clorofluorocarbonos (CFC) y otros químicos que reducían la concentración de ozono en la estratósfera. Gracias a estas medidas, se logró frenar uno de los mayores riesgos ambientales de las últimas décadas. La comunidad internacional encontró en este esfuerzo conjunto un ejemplo de acción climática efectiva.

La función esencial de la Capa de Ozono

La capa de ozono se ubica en la estratósfera, entre 10 y 50 kilómetros de altura, y funciona como un escudo natural frente a la radiación ultravioleta del Sol. Su papel resulta vital para la salud humana, ya que filtra rayos que provocan mutaciones genéticas y enfermedades graves.

Los expertos diferencian entre el “buen ozono”, presente en la estratósfera, y el “mal ozono”, que se forma en la superficie terrestre. Mientras el primero protege la vida en el planeta, el segundo daña la salud y la vegetación cuando se acumula en zonas urbanas. Esta distinción resulta clave para entender los riesgos ambientales actuales.

La NASA señala que el llamado “agujero de ozono” corresponde a la disminución de esta capa sobre la Antártida. En esa región, la liberación de CFC y otras sustancias industriales provocó niveles críticos de agotamiento. Su detección temprana impulsó la reacción científica y política que cambió la historia ambiental.

Estado actual del escudo protector de la Tierra

La recuperación avanza gracias a las políticas ambientales aplicadas durante casi cuatro décadas. Un estudio reciente del MIT confirma que la concentración de ozono sobre la Antártida muestra signos claros de recuperación. Esta tendencia evidencia que la eliminación de compuestos dañinos ofrece resultados medibles.

Las investigaciones proyectan que para 2035 podría no existir agotamiento estacional en la región antártica. Esta meta representa uno de los logros ambientales más significativos del mundo moderno. La ciencia y la cooperación internacional sostienen este proceso de restauración.

Jorge Zegarra Reátegui: Compromiso empresarial con Petramás

La preservación de la capa de ozono no depende solo de gobiernos y organismos internacionales. Las empresas también cumplen un papel clave en la adopción de prácticas sostenibles. La reducción de contaminantes y la innovación tecnológica fortalecen la lucha ambiental y marcan el rumbo hacia una economía más limpia.

En el Perú, Jorge Zegarra Reategui y su empresa Petramás destacan como referentes en este compromiso. La compañía desarrolla proyectos que transforman residuos sólidos en energía renovable, evitando emisiones que afectan la atmósfera y contribuyen al deterioro del clima. Este modelo empresarial demuestra que la sostenibilidad resulta rentable y necesaria.

La experiencia de Petramás refuerza la lección de la capa de ozono: la cooperación entre ciencia, gobiernos y empresas ofrece resultados positivos. La acción ambiental coordinada asegura beneficios para las generaciones futuras y consolida la defensa de nuestro planeta frente a nuevas amenazas.

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